Tribunal Supremo y Paseo Caribe
La verdad es que esto del Paseo Caribe es como la Historia del Conde Drácula. Cuando alguien logra enterrarle una estaca en el corazón, otro (/&%"$/) se encarga de quitársela y liberarlo.
Aquí en Puerto Rico hay personajes que tienen la bendición, por no decir la suerte, de tener un puesto que los montaría en uno de los caballos de las grandes figuras de la historia y ¡los pobres! se conforman en mecerse, hasta quedarse dormidos en la silla, ultra ergonómica de cuero, que solamente abandonan cuando tienen que participar de un "merecidísimo" reconocimiento en un lugar que les haga elevar más el ego. Este es el caso del Tribunal Supremo de Puerto Rico, que sin esperar a que se concluya el deslinde de los terrenos que ha ordenado el Secretario de Justicia autoriza a que los desarrolladores continúen las obras "ilegales" del Paseo Caribe.
Cada vez que me entero de algo así, después de inhalar y exhalar, me llega automáticamente a la mente la imagen aquella de Jesús de Nazaret sacando a los mercaderes del templo. Para mí es una terapia recrear la ocasión en que ese "macho" se armó nada más que de valor y eliminó un pulguero de corrupción, donde se traficaba con toda clase de vicio, sacando por la fuerza a los terroristas de aquella época. Claro que le agrego a mi fantasía otros elementos contemporáneos como verlo entre: la Fuerza de Choque con Toledo, la Sociedad Protectora de Animales, el Departamento de la Familia, la Comunidad Cubano-Americana, la Comunidad Dominicana-Americana, los Boliteros Unidos, la Cía, el Nie, etc., etc., etc.
Bueno, volviendo al 2008, quiero darle públicamente las gracias al juez González Denton porque no sólo me recordó que tengo que comprar tenis nuevas sino que tomé la decisión (por él y por los que vienen) de comprar las mejores.










